Cómo hacer que mi familia ordene

“Yo soy de tirar, no tengo apego por nada, pero es que mi marido es de guardarlo todo y ya ni cabemos en esta casa”, “Voy siempre detrás de mis hijos diciéndoles que ordenen las habitaciones y al final acabo haciéndolo yo… estoy cansada, no puedo más, voy a explotar, no sé qué más hacer”

Éstas son situaciones habituales con las que me encuentro como Organizadora Profesional. En ese momento me encantaría tener una varita mágica para transformarlas … pero, lo siento, a día de hoy no existe. Pero si tienes a tu alcance diferentes estrategias que puedes aplicar para revertir estas situaciones.

¿Preparada?

#Tienes el poder

Como hacer que mi familia orden

La buena y la mala noticia es que la solución a este tipo de situaciones (y a muchas otras) no está ni en tu pareja, ni en tus hijos ni en ninguna de las personas que convive contigo. La solución está en ti. Sólo tú tienes el poder.

Igual que no puedes cambiar a alguien si ese alguien no siente la necesidad de hacerlo, no puedes hacer que los demás tengan la misma necesidad que tienes de vivir en un entono ordenado, a pesar de que tú y yo sepamos perfectamente los beneficios que aporta. Por tanto, o aceptas la situación tal cual es (cosa que seguro ya has intentado sin éxito) o si quieres revertirla sólo te queda una opción: cambiar tú.

Lo sé, no es la estrategia que esperabas, pero te aseguro que es la más efectiva. Sentir que tú tienes el control de esta situación va a evitar las fugas de energía que estas situaciones te están provocando.

#Si tú lees, ellos leen

Como hacer que mi familia ordene

¿Recuerdas el eslogan de aquel anuncio para fomentar la lectura? No importa lo organizada que seas, que siempre dejes las cosas en su sitio o que sepas en todo momento donde están. Te propongo que las reorganices de nuevo. Sí, aunque sientas que ya no tienes nada más que organizar. Vuélvelo a hacer: tu ropa, tus libros, y todos aquellos objetos de la casa sobre los que tienes poder de decisión (importante: nunca jamás descartes objetos de otra persona, incluso los niños deben poder decidir sobre sus pertenencias)

Tanto a nivel personal como profesional he experimentado el “efecto contagio” que conlleva cualquier proceso de organización. A veces es a los pocos días; otras veces el contagio por el virus del orden es más lento. No tires la toalla a la primera de cambio. Proponte ordenar TUS cosas. Verás cómo sin darte cuenta despertarás esa necesidad en quienes te rodean.

#Hecho mejor que perfecto

Como hacer que mi familia ordene

Son muchísimos los beneficios de una casa y de una vida ordenada: bienestar físico y emocional, paz, tranquilidad, serenidad, felicidad… Pero el perfeccionismo es un camino que te lleva a la autoexigencia máxima y te hace vivir bajo una presión asfixiante.

Por ponerte un ejemplo, no puedes pretender que, después de que tus hijos se hayan hecho la cama, rebote una moneda sobre el colchón. Lo que interesa es que se la hagan, a su manera y no a la tuya, pero que la hagan, aunque tu sepas positivamente que podrían hacerla mejor.

Para mis hijos hacerse la cama es estirar la funda nórdica, sin más; nada de meter las puntas bajo el colchón, pasar la mano sobre las sábanas para estirarlas, sacudir la almohada y colocarla bien. Cuando me di cuenta de que las luchas diarias por intentar que hicieran las cosas a mi manera me provocaban un gran desgaste de energía decidí rebajar el nivel de (auto)exigencia

#A quien juzgue mi camino le presto mis zapatos

A quien juzgue mi camino le presto mis zapatos

La convivencia necesita de un mínimo de normas. Pero también de respeto y de aceptación por la individualidad de cada persona. Es cierto que en determinadas épocas esa aceptación se puede complicar debido al momento vital de cada uno.

Te hablo de situaciones puntuales que pueden estar causando estas situaciones de caos que te sobrepasan: la adolescencia, la pérdida de un ser querido, un cambio de trabajo, la llegada de un nuevo miembro, un cambio de casa o de ciudad… Son momentos importantes que pueden generar situaciones de caos y agravar esa convivencia.

Si este es tu caso, ponerte en la piel de la otra persona, tratar de comprender qué pasa por su mente, cómo y por qué actúa así, abrirá tu mente y también tu corazón. Observar la situación desde otra perspectiva, ponerse en sus zapatos, te ayudará a encarar mejor el conflicto y a evitar juicios que solo te restan.

#¿Tener la razón o tener una relación?

Como hacer que mi familia odene

A veces, nos obcecamos tanto con nuestras razones que perdemos de vista la de los otros.  Creemos que tenemos la razón y no nos movemos ni un ápice de esa posición. Pero esa rigidez, disfrazada de falsa firmeza, provoca mucho desgaste emocional. Otras veces tenemos tanto en consideración la situación del otro que nos olvidamos de la nuestra. En cualquier caso la situación puede llegar a ser tan insostenible que se vuelve urgente llegar a un pacto. ¿Qué prefieres: tener la razón o tener una relación?

Lo primero de todo, no intentes llegar a un consenso en el momento álgido del conflicto, Busca un momento de calma y reúne a la familia, a tu pareja o a tu compañera de piso en un lugar agradable. Y si es en la naturaleza mucho mejor, te facilitará llegar a buenos acuerdos.

Practica la asertividad, es decir, conoce tus derechos, defiéndelos, pero siempre respetando los derechos del otro. Para ello quiero compartir una “formulita mágica” que me enseñó Débora Torrente de Uno de OchoA mí funciona muy, muy, muy bien. Son tres frases secuenciales con las que empiezas teniendo en cuenta los sentimientos del otro, continúas exponiendo los tuyos y finalizas con una propuesta de acuerdo.

Por ejemplo, si intentas conseguir que tus hijos se hagan la cama la formulita sería: “Entiendo que te de mucha pereza/te cueste hacerte la cama cada día, pero es que yo me siento mal/agobiada/estresada cada vez que paso por tu habitación, qué te parece si empiezas por hacértela el fin de semana” Y a partir de aquí empieza la posibilidad de pactar, de llegar a acuerdos, de compromisos por ambas partes que respeten los derechos de ambos.

 

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Mil gracias ;)

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Mar Ferré

Mar Ferré, Barcelona