Simplificar rutinas en 5 pasos

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Una de las oportunidades que me brinda el ser Organizador Profesional es la posibilidad de investigar y experimentar de qué manera puedes liberar espacio de tu casa y ganar más tiempo para ti. Y en este caso simplificar es la solución.

El método de Marie Kondo me hizo tomar consciencia de la cantidad de cosas que llegamos a acumular. Pero no tuve suficiente con aligerar mi casa. Necesité ir más allá para calmar una necesidad creciente por simplificar.

Investigué y experimenté. Ensayo-error, ensayo-error hasta conseguir que diversos aspectos de mi día a día fueran mucho más sencillos. Empecé con mis rutinas de limpieza de casa y después continué con las rutinas de cuidado personal. 

Sé que aún me queda camino por recorrer pero gracias a esta experiencia personal he dado con los 5 pasos para simplificar rutinas.

Para explicártelos tomaré como referencia lo que hice para simplificar mis rutinas de cuidado personal mediante la organización del baño. Pero estos mismos pasos puedes aplicarlos a otros aspectos de tu vida: simplificar rutinas de limpieza y hábitos de alimentación organizando tu cocina, mejorar tu productividad personal y profesional organizando tu lugar de trabajo.... Vamos, que lo podrás aplicar a cualquier rutina vinculada a un espacio.

#1 Descartar

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Para simplificar, al igual que para una organización efectiva de tu casa, es fundamental hacer un buen descarte. Porque muchas veces no se trata de tener más espacio, sino de tener menos cosas. Y es que menos cosas que atender se convierte en más tiempo para ti. Por eso empieza por eliminar de tu baño:

  • Productos caducados. Los cosméticos, al igual que los productos de alimentación, también tienen fecha de caducidad. Fíjate en el símbolo de los envases que señala la fecha de caducidad que suele estar entre los 6 y los 12 meses.
  • Productos que no utilizas. De verdad, sabes perfectamente que no los vas a volver a usar, así que sé sincera contigo misma y ¡fuera “por si acasos”!  Y sí, las muestras de cosméticos y de hoteles también entran dentro de este proceso de descarte.
  • Productos duplicados. Y no me refiero a los que tienes de reserva. Me refiero a productos ya empezados y que, por el motivo que sea, tampoco utilizas: contorno de ojos de varias marcas, crema de manos, hidratantes…

#2 Inventariar

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Tras el descarte toca trabajar con los productos que has decidido conservar y hacer un inventario categorizado. ¿Cómo? 

  • Crea categorías. Por ejemplo, cuidado facial, cuidado corporal, cuidado capilar…. Si una categoría tiene un número relevante de productos divídela en subcategorías. Por ejemplo, en facial puedes categorizar por limpieza, hidratación, ojos, labios, maquillaje…
  • Cuenta cuántos productos componen cada una de las categorías.

En mi caso, tras el descarte, conté un total de 75 productos “en uso”. Abrumador, sí, lo sé.  Los productos que se llevaban el "premio gordo" eran los faciales: 59 de 75!! Así es que creé dos subcategorías: productos de tratamiento (22), es decir, cremas para el cuidado de la piel, y productos de color (37), es decir, maquillaje..

#3 Analizar

Este paso no es sencillo pero debes "diseccionar" tus hábitos y rutinas para poder simplificarlos al máximo:

  • Empieza por la categoría que mayor número de productos acumule, porque te resultará más fácil.
  • Observa los productos de la categoría seleccionada con detenimiento, como si fueran productos de otra persona.
  • Imagina todos los pasos que ese hábito o rutina lleva asociados y cuestiónate si puedes reducirlo o simplificarlo.
  • Toma consciencia del tiempo y del espacio que te están consumiendo.

Con un ejemplo lo verás más claro. La categoría que más concentración de productos tenía era de maquillaje, pero la descarté puesto que también quería eliminar los  "tóxicos" de mi baño y en esta cuestión aún no había dado con la mejor opción. Así que decidí centrarme en los 22 productos de tratamiento facial.

Me di cuenta de que para limpiar la piel utilizaba 4 productos (leche, tónico, desmaquillador de ojos y un jabón facial en la ducha) y de que para las arrugas tenía 3 productos diferentes en función de la zona a tratar (ojos, cara y otro para cuello y escote). Brrrrrr.... suma y sigue!!! Alucinante ¿no?

#4 Decidir

Una vez has analizado tus rutinas y tomado consciencia, ya puedes decidir de qué puedes prescindir o qué cambios puedes introducir. Ahora ya dispones de la información suficiente para distinguir lo esencial de lo superfluo, la necesidad del deseo ¡No sabes la de tiempo y espacio que vas a ganar!.

Siguiendo con mi ejemplo: decidí sustituir los 4 productos para limpiar la piel por un agua micelar, y  para tratar las arrugas encontré un maravilloso producto 3 en 1.

#5 Investigar

Simplificar rutinas

Puede que ya tengas claro qué pasos de tus rutinas puedes eliminar pero puede que no tengas tan claras las alternativas disponibles. Por eso, investiga, busca, infórmate y experimenta qué productos se adaptan mejor a ti y a tus necesidades siempre teniendo en cuenta que esas alternativas te simplifiquen la vida. Y que además estén alineadas con tus valores.

Siguiendo con mi experiencia particular. La decisión que más me ha ayudado a simplificar mis rutinas de cuidado personal es pasarme a la cosmética natural. Desde aquí quiero agradecer la ayuda que me han prestado Rocío y Clara de  Atelier Bio y Ester de MonAroma.

 

Y tú ¿simplificas o te complicas? 

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Mil gracias ;)

 

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Mar Ferré

Mar Ferré, Barcelona