Un lugar para cada cosa

hogar

Sin mirar a tu alrededor, ¿sabrías decirme con exactitud dónde están ahora mismo las llaves de tu casa, las chanclas para la playa (o esos calcetines gruesos si es verano), tu última declaración de renta, tu pasaporte o el carnet de vacunas de tus hijos? Seguro que no has sabido determinar el lugar exacto de todos los objetos que te he mencionado o, para alguno de ellos, has señalado más de un lugar.

Esto pasa cuando no ponemos consciencia al proceso de decidir dónde guardar nuestras pertenencias y justamente, esta falta de decisión, es lo que origina  el desorden. Si queremos salir del caos es fundamental que decidamos el lugar de cada cosa para que, de manera casi mágica,  cada cosa vuelva a su lugar.

Como define Marie Kondo en su libro “La magia del orden”,  una organización efectiva implica sólo dos acciones:

  1. eliminar cosas
  2. decidir dónde guardarlas.

Vamos a analizar a fondo esta última acción  que los americanos llaman “declare a home”. Si bien su significado real es “asignar un lugar” quiero que te quedes con su traducción literal, es decir, “declarar un hogar” porque me parece que este concepto te puede ayudar a erradicar el desorden de tu casa de una vez por todas. ¿Cómo? Vamos a verlo.

#1. El diagnóstico

Lo primero que debes hacer es un diagnóstico. Ves al salón de tu casa (o a cualquier otra estancia en la que te cueste mantener el orden). Observa con detenimiento la mesa del comedor, las sillas, la mesita de centro del sofá, la librería, el mueble aparador, el mueble de la tele, las mesitas auxiliares… Escanea toda la estancia con detalle. ¿Están todas esas superficies despejadas o hay cosas sobre ellas que no deberían estar ahí? Tal vez libros, papeles, tickets de la compra, correspondencia por abrir, las llaves de casa, tu bolso y tu abrigo colgados de la silla, …

Anota en un papel todos esos objetos que has detectado que no están en su lugar y anota también cuál es su lugar o lugares correspondientes, cuál es su hogar actual. Ahora subraya con un rotulador fosforito aquellos objetos que cumplan una de estas condiciones:

  • No tienen asignado un lugar en tu casa.
  • Puedes guardarlos en más de un sitio.
  • Tienen un lugar asignado, pero te cuesta guardarlos

#2. Busca un hogar

Una vez has hecho el diagnóstico, sigue estos pasos para buscar el hogar ideal de los objetos “huérfanos” de tu lista:

 

#CATEGORÍA

Determina la categoría de ese objeto, es decir, busca otros objetos que tengan las mismas similitudes y agrúpalos. Por ejemplo, los libros sería una categoría. Ahora bien, si de una misma categoría tenemos muchos objetos, podemos subcategorizarlas. Si tenemos muchos libros los podemos subcategorizar por géneros: novela, misterio, poesía, crecimiento personal, jardinería, manualidades, … Otro ejemplo de categoría podría ser la ropa de casa, pero si tenemos mucha la podemos subcategorizar: manteles, ropa de cama y toallas. Supón que tienes muchas toallas; puedes volver a subcategorizar: de baño, de manos, de playa, .La cuestión es que cada objeto tenga su familia, su grupo, su categoría o subcategoría, pero sobretodo es especialmente relevante que esa categoría tenga un sentido lógico para ti. Anota las categorías que has asignado a los objetos de tu lista.

Cestos.jpg

#ORDEN

Cada categoría (o subcategoría) debe ser puesta en un orden dentro de su grupo:

  • Por tamaño
  • Por orden numérico
  • Por orden alfabético
  • Por color

Por ejemplo, los libros podemos ordenarlos por tamaño, por autor, por color, … La ropa de casa también la podemos ordenar por tamaño, por color, por estancia a la que pertenecen, ... La cuestión es que siga un orden y que ese orden tenga una lógica para ti. ¿Cuál sería el orden de los objetos de la lista? Anótalo.

Toallas

#FRECUENCIA DE USO

Los objetos que son usados con mayor frecuencia debes ubicarlos más cerca. Por ejemplo, si los libros de crecimiento personal son los que más consultas, colócalos en el estante de tu librería que quede más cercano a ti. El motivo de hacerlo así no es facilitarte su acceso, si no facilitarte que luego vuelvas a dejarlo en su lugar. Es muy importante que te quedes con esta idea porque es clave para mantener el orden.

Otro ejemplo: imagina que a mitad de diciembre vas a hacer un viaje a la Argentina; estoy convencida que conseguirás hacerte con tus toallas de playa, aunque estén en el altillo más alto del mundo mundial de tu armario de ropa de casa, ¿verdad? Pero siendo sinceros ¿volverás a guardarlas nada más volver, o te costará dejarlas en su sitio y durante unos días rondarán sin rumbo por todos los rincones de casa? A eso me refiero cuando te insisto en el lugar que busques cumpla la función de que devolverlo a su lugar de origen sea fácil.

Bien, vuelve a tu lista y, para cada uno de tus objetos, anota cuál es el lugar ideal que cumple este requisito. Muy importante, un único lugar; no me vale que a las llaves de casa les hayas asignado el colgador de la entrada, tu bolso y la mesa del comedor. Sí, un único lugar, porque luego vas a perder tiempo buscándolas, vas a llegar tarde, te vas a poner de malhumor y se te va a torcer el día por unas simples llaves.

 

#FUNCIONALIDAD

El lugar escogido para ese objeto debe permitir su facilidad de uso. Si, por ejemplo, designas un lugar para dejar siempre un aparato eléctrico (tablet, móvil, radio, etc…) y cerca no dispones de un enchufe, ese objeto acabará en cualquier otro lugar menos en el que le has asignado. O si por ejemplo usas el exprimidor de naranjas diariamente, lo más práctico es que decidas buscarle un lugar en la encimera de tu cocina para no estar constantemente guardándolo.

Cocina

#3. Ensayo y error

Ahora ya puedes colocar todos esos objetos en el hogar que les has encontrado. Después de una semana revisa los objetos de tu lista, ¿alguno de ellos se ha vuelto a “escapar de casa”? Si es así, analiza el por qué. Quizás no le has asignado la categoría adecuada, tal vez la frecuencia de uso es mayor de lo que habías valorado inicialmente o algún miembro de tu familia ha sido el responsable de no devolverlo a su lugar. El quid de la cuestión es que te detengas y observes con detalle qué es lo que ha podido pasar para ponerle remedio.

Puedes practicar este ejercicio cada vez que te propongas ordenar. Para facilitarte el trabajo, te he preparado esta plantilla totalmente GRATIS.Haz una lista con los objetos que tienes que recoger y céntrate en aquellos que no tienen un lugar, que puedes guardar en más de un sitio o en los que el lugar asignado no te convence. Después categorízalos, ordénalos y busca un único lugar que tenga en cuenta la frecuencia de uso y la funcionalidad.

Cuéntame si pones lo pones en práctica y no dudes en contarme si te ha servido o con que dificultades te has encontrado, me encantará ayudarte.

 

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Mar Ferré

Mar Ferré, Barcelona