La organización siempre ha estado presente en mi vida y para mí es algo más que un hábito, ¡es una pasión! 
Si te detienes un instante la encontrarás en todos los ámbitos: en tu hogar, en tu trabajo, en cómo gestionas tu tiempo, en cómo manejas tus finanzas,... pero sobretodo en tu INTERIOR.  
Sí, porque también hay ORDEN en tu interiory tu exterior es su reflejo, es una prolongación de tu personalidad y expresa cómo estás en cada momento. Utiliza la organización como herramienta para poner en orden tu vida.
Porque, ten siempre presente que, hay mucho MÁS ALLÁ DEL ORDEN!
Te invito a descubrirlo
 
 
 

Mi historia

No he sido plenamente consciente de lo presente que la organización estaba en mi vida hasta el día que, charlando con una amiga sobre cómo dar un nuevo rumbo a nuestra profesión, me hizo la pregunta del millón: ¿Y a ti qué se te da bien hacer?. Mi respuesta fue automática, casi sin pensar le dije: ORGANIZAR!!.  En ese momento sentí algo especial en mi interior, algo que hizo "click".

 

Empecé a INVESTIGAR -otra de mis grandes pasiones- y me compré el libro de la famosa gurú del orden japonesa.. En dos días lo devoré. Fue tal el entusiasmo que despertó en mí que lo leí, lo releí y lo volví a leer muchísimas veces. Continué indagando y me quedé atónita cuando vi que en EE.UU. existían profesionales que se dedicaban a organizar tu hogar, tu empresa y tu vida!!!. A partir de aquel momento se me abrió un fascinante mundo por explorar.

 

Esta vez exploré en mí y en mi pasado. Y de nuevo ese “click” del que te hablaba antes. Recordé mis agendas escolares donde anotaba los deberes y el tiempo previsto de estudio,  recordé que con 17 años una de mis amigas me pidió ayuda para ordenar su habitación o los comentarios que mis amigos siempre hacían sobre los cajones de mi casa.

 

Entonces fui consciente de que esa facilidad que tenía la había heredado de mi madre y de mi abuela. Quizás influyó que todas hubiéramos formado parte de familias numerosas donde la organización era algo imprescindible. Listas colgadas en el interior del armario de los juguetes,  los sábados dedicados a recoger los “enredos”, como los llamaba mi madre, los menús semanales que planificaba mi abuela o su infalible método para que en las reuniones familiares que celebraba en su casa no faltara ni sobrara de nada.

 

Y entre tanta investigación e introspección la vida me lo puso fácil. La empresa donde había estado trabajando durante 25 años planeaba un despido colectivo. Era la oportunidad que necesitaba para poder dedicarme profesionalmente a una de mis pasiones y poner mis habilidades, conocimientos y experiencia al servicio de los demás.


 
Me he deshecho de más “mochilas”. Alguna de ellas afectiva, pero pienso que, igual que con los armarios, ahora tengo espacio libre para poner cosas nuevas y adecuadas para mis deseos actuales.
— Carmen G.

 

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